Intento buscar el lado positivo y optimista en todo lo que me rodea, pero tengo que reconocer que este mayo no ha sido florido y hermoso. La impotencia que siento en muchas situaciones que surgen a mi alrededor, nublan el lado bonito de los días. Me levanto por la mañana y pienso: "Hoy puede ser un gran día", ¡cómo la canción de Serrat!. Pero es probable que no pase ni media mañana cuando todo se tuerza. Empiezas a escuchar noticias de televisión que remueven las tripas, cuando te enteras que las "amistades" se compran, cuando escuchas testimonios de niños que sufren acoso y quieren desaparecer y la muerte es el alivio, cuando a mis tan solo diecisiete años, vas descubriendo las vergüenzas de los inhumanos que gobiernan el mundo y de las hipocresías de las sociedades que nos rodean. Que volviendo a traer a Serrat: "la tierra cayó en manos de unos locos con carnet". Me entero y siento ganas de vomitar. Se me revuelve el cuerpo de la misma forma que me lo ...
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Mostrando entradas de mayo, 2025
¿EUROVISIÓN?
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Eurovisión nunca ha sido para mí algo súper importante o algo que definiera que país es el mejor. De hecho, creo que nunca he llegado a verlo entero. Quizás sí lo veo como un momento del año para disfrutar de la música, para descubrir propuestas originales de distintos países, para emocionarnos con puestas en escena increíbles, para reírnos de lo kitsch o para celebrar la diversidad. Se supone que es un festival que une culturas a través del arte. Pero este año, Eurovisión 2025 me ha dejado sin palabras. No solo porque España, como tantas veces, volvió a quedar entre los últimos puestos (algo que duele pero ya casi ni sorprende), sino por lo que ocurrió con Israel. Un país envuelto en un conflicto devastador con Palestina, con bombardeos sucediendo EL MISMO DÍA del festival, estuvo a punto de ganar. La representante israelí llegó a la final con una actuación técnicamente buena, pero nada fuera de lo común. El jurado profesional le dio una puntuación muy baja, dejándola en los ú...
PARA VENANCIO CORTÉS
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Mayo siempre ha tenido un brillo especial para mí. No por el buen tiempo, ni por las flores que revientan de vida en cada rincón del pueblo, sino porque mayo huele a San Isidro. Y San Isidro siempre me ha gustado mucho, por el calorcito que siempre hace, porque es muy tradicional, por la música del cerro y por jugar vestidas de manchega, sobre todo me encantaba porque eras tú, abuelo, el que nos inculcaste esta tradición desde pequeños y ahora que no estás ya no tiene emoción, ya no es lo mismo. Recuerdo cómo nos preparábamos con emoción días antes. Sacábamos los trajes de manchegas, los limpiábamos, los planchábamos como si fuéramos a desfilar por las calles más importantes del mundo. Pero lo importante no era el traje, ni el desfile, era la familia, el estar juntos, el presumir del tractor que tanto te había costado decorar; me acuerdo perfectamente de que siempre ganabas, mi abuelo era el mejor y ahora pienso en como sería si estuvieras aquí. Me acuerdo de esa son...
HASTA ARRIBA
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Esta última semana me ha dejado una herida que, aunque invisible, me duele bastante y siento que me está pasando factura. Me pasé horas y horas preparándome para un examen importante, desvelándome, sacrificando momentos de descanso, pausando cosas que disfruto, dejando de lado incluso a personas que quiero, trabajando diariamente, preguntando y estudiando con mucho tiempo de antelación. Todo con la esperanza de que ese esfuerzo valiera la pena, de que al final sentiría que había aprendido, que había crecido, que al menos el sistema educativo me estaba enseñando algo útil. Pero no. El examen fue brutal. No solo para mí, sino para todos mis compañeros. Las preguntas eran retorcidas, excesivamente complicadas, muchas cosas que ni siquiera habíamos trabajado en clase. No era un examen para evaluar lo aprendido, era un examen para ponernos a prueba, para pillarnos, para hacernos tropezar. Y lo peor: cuando buscamos apoyo, cuando intentamos entender por qué, el profesor no hizo...